La venta no espera tu horario de atención.
La demanda existe, y aun así se pierde entre respuestas tardías, precios que cambian según quién atiende y seguimientos que nadie retoma.
- La respuesta llega tarde o cambia según quién atiende.
- El cliente repite sus preguntas y el contexto se diluye entre turnos.
- Precio, stock y condiciones viven en lugares separados.
- Responder exige buscar, confirmar y volver al chat. Y a esa hora, nadie busca.
- El voucher se pierde en el chat.
- Te yapearon a las 9, lo viste a las 6, y nadie sabe qué pedido pagaba.
- Ves mensajes, no resultados.
- Sin la conversión registrada, no sabes cuántos de los que escriben terminan comprando.